Ecuador: una sociedad desconfiada



Resultados Finales de la Investigación Confianza: Una realidad dramática

Disponemos ya de los resultados finales de la Investigación Confianza, representativos de los jóvenes (18-23) de la ciudad de Quito. El levantamiento de datos (400 casos; margen de error del 4,9%) ha sido realizado por HABITUS Investigación.

Son muy preocupantes, incluso dramáticos: los jóvenes de Quito demuestran extrema desconfianza, relacionada con intensa sensación de vulnerabilidad e inseguridad, con la crencia de que las personas son esencialmente egoístas, la tendencia a la justificación de la conducta ilegal y al autoritarismo como forma de evitar el riesgo.

Esto sugiere algunas preguntas: ¿cómo es que nuestros jóvenes piensan de este modo tan negativo, suspicaz y autoritario? ¿Qué ejemplos les hemos dado las generaciones anteriores? ¿Qué podemos hacer para cambiar esta profunda tendencia?

Y ante todo, ¿qué sucederá con el Ecuador si no hacemos algo para resolver este problema?

Estamos preparando una publicación con un análisis a profundidad de los resultados. A continuación, un brevísimo extracto que muestra lo inquietante de la realidad en que vivimos (el resto de los datos sigue la misma tendencia).

Desconfianza: dificultad para confiar en los demás o creer en sus buenas intenciones

  • Pregunta: “Si uno no es cuidadoso, la gente se aprovecha de uno”

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  • Un abrumador 90% de los encuestados considera que “si uno no es cuidadoso, la gente se aprovecha de uno”. En otras palabras, nueve de cada diez jóvenes piensan que las demás personas tienen malas intenciones y están esperando descubrir una vulnerabilidad para aprovecharse de ella. Es obvio que, entre otros efectos negativos, esta creencia impide el establecer relaciones de cooperación y solicitar ayuda en situaciones difíciles.
  • Pregunta: “¿Diría usted que se puede confiar en la mayoría de personas o que nunca se es suficientemente cuidadoso en el trato con los demás?”

Nunca se es suficientemente cuidadoso...

  • Un 82% de los encuestados considera que “nunca se es suficientemente cuidadoso en el trato con los demás”.
  • Esto indica desconfianza generalizada y favorece la inseguridad en las relaciones personales y la justificación de la conducta que se aleja de la legalidad (como se contempla más abajo).

Inseguridad: sensación de amenaza/peligro constante

  • Pregunta: “Siempre debo estar atento por si me acecha algún peligro”

Siempre debo estar atento...

  • 86% de los encuestados “Muy de acuerdo – de acuerdo”. Es decir, casi 9 de cada 10 jóvenes viven inmersos en un temor constante y una permanente actitud defensiva.

Justificación de la conducta ilegal

  • Pregunta: “Aunque no nos guste admitirlo, a veces es necesario hacer trampa”

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  • 67% de los encuestados “Muy de acuerdo – de acuerdo”.
  • Aquí se ve con claridad la justificación de la conducta antinormativa: más de dos de cada tres encuestados consideran que a veces es preciso saltarse las reglas.

Egoísmo

  • Pregunta: “A la hora de la verdad, a la gente no le importa mucho lo que a uno le pase”

Egoísmo

  • 67% de los encuestados considera que “a la hora de la verdad, a la gente no le importa mucho lo que a uno le pase”.
  • En otras palabras, cuando se necesita ayuda, sólo se puede confiar en la familia, la pareja, los grupos cercanos; no en las personas en general. Quien cree esto no intentará crear nuevas relaciones de cooperación, sino apegarse a las que ya posee, lo cual reduce las posibilidades de emprendimiento y desarrollo de una sociedad, y en el plano individual, las de pedir ayuda y recibirla cuando es necesario.

Autoritarismo: sin castigo la sociedad no funciona

  • Pregunta: “Si no hubiese castigo, las leyes no se cumplirían”

Autoritarismo

  • 66% de los encuestados “Muy de acuerdo – de acuerdo”.
  • En otras palabras, “no se puede confiar en que las personas se comporten correctamente cuando no se les vigila, controla o castiga”; por lo que el castigo, el autoritarismo, el control estricto son vistos como indispensables para mantener el orden de la sociedad.

Resultados Preliminares de la Investigación Confianza

Disponemos ya de algunos resultados preliminares. Pese a tratarse de un muestreo autoseleccionado, podemos tomarlos como un primer bosquejo (sujeto a confirmación) de la psicología de la confianza en Ecuador.

Los resultados confirman nuestras hipótesis: el ecuatoriano tiende a compartir creencias que lo hacen suspicaz, desconfiado, inseguro y reacio a la colaboración y la solidaridad.

Resultados Preliminares

Características de la Muestra:

  • 544 casos válidos.
  • Muestreo autoseleccionado, administrado a través del Internet.
  • Sexo: 53% (291) Mujeres, 47% (253) Hombres
  • Edad: de 14 a 69 años; promedio, 32,15 años. SD, 11.2 años.

Desconfianza: dificultad para confiar en los demás o creer en su palabra

  • Pregunta: “Cuando trato con extraños procuro ser cauteloso hasta que me hayan demostrado que son de fiar”:

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  • 70% de los encuestados “Muy de acuerdo – de acuerdo”.
  • En otras palabras, el 70% de los encuestados afirma que al iniciar las relaciones es mejor desconfiar de entrada, ser suspicaz, y esperar a que el otro demuestre que es confiable. Es decir, se parte del supuesto de que no se puede confiar en él.
  • Pregunta: “Si no te aprovechas de las situaciones ventajosas, alguien lo hará en tu lugar”

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  • 67% de los encuestados “Muy de acuerdo – de acuerdo”.
  • En otras palabras: “no puedo confiar en que las demás personas van a jugar limpio, porque intentarán aprovecharse de cualquier oportunidad”. De aquí a tratar de aprovecharse primero para evitar el daño hay una distancia muy corta.
  • Pregunta: “La mayoría de personas es fiel a su palabra”

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  • 48% de los encuestados “Muy en desacuerdo – en desacuerdo”; 33% “Ni de acuerdo ni en desacuerdo”.
  • En otras palabras, el 48% de los encuestados piensa que “la mayoría de personas NO es fiel a su palabra”; sólo el 19% dice que se puede creer en la palabra de la gente.
  • Pregunta: “Si uno no es cuidadoso, la gente se aprovecha de uno”

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  • 61% de los encuestados considera que “si uno no es cuidadoso, la gente se aprovecha de uno”.
  • Esto indica desconfianza generalizada y también favorece la inseguridad en las relaciones personales.

Inseguridad; sensación de amenaza-peligro constante

  • Pregunta: “La vida es una lucha permanente”

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  • 84% de los encuestados “Muy de acuerdo – de acuerdo”.
  • Pregunta: “Siempre debo estar atento por si me acecha algún peligro”

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  • 63% de los encuestados “Muy de acuerdo – de acuerdo”.
  • En otras palabras, prácticamente dos de cada tres encuestados piensan que deben estar siempre a la defensiva y que se encuentran siempre en riesgo.
  • Pregunta: “En cualquier momento puedo perder las cosas que más valoro”

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  • 51% de los encuestados “Muy de acuerdo – de acuerdo” (contra el 23% “en desacuerdo – totalmente en desacuerdo”)

 

Conclusiones

Todos estos resultados apoyan la hipótesis central de la Investigación Confianza: el Ecuador es un país con baja confianza general que se ve compensada con alta confianza en las personas más cercanas y conocidas, lo que sostiene la corrupción y la inequidad.

En consecuencia, mientras no abordemos este problema directamente, nos veremos atrapados siempre en los mismos círculos viciosos: desconfianza, inequidad, corrupción.

Ahora es necesario confirmar estos inquietantes hallazgos con un muestreo probabilístico: ese es el siguiente paso en la Investigación Confianza.

¿Por qué la confianza?

¿Qué importancia tiene la confianza en el desarrollo de los países? ¿Por qué estudiarla?

Varias investigaciones sugieren que la confianza tiene relación directa con el desarrollo económico de un país y su nivel de corrupción:

  • Dos famosos economistas lo resumen diciendo que “los entornos de baja confianza reducen la tasa de inversión y por tanto la tasa de crecimiento económico”.
  • Los análisis demuestran que los países con bajo índice de corrupción tienen alta puntuación de confianza y viceversa.
  • Tanto la corrupción como la confianza forman parte de la cultura y se “heredan” a las nuevas generaciones.
  • La desconfianza aumenta junto con la heterogeneidad de un grupo social. Es decir, las personas de un país con alta inequidad también tenderán a ser más desconfiadas.

Tipos de confianza

Existen tres ámbitos donde se puede, o no, confiar; tres espacios de riesgo en los asuntos humanos:

  • Institucional: deposito mi dinero en un banco porque me fío de la institución en sí –y del sistema financiero y legal que la norma y engloba.
  • Interpersonal intergrupos o generalizada: acepto el billete de un extraño porque no tengo razón para desconfiar de él en este contexto.
  • Interpersonal intragrupos: monto una empresa con mi primo porque sé que puedo fiarme de él; comparte mi sangre, lo conozco de toda la vida y lo seguiré viendo indefinidamente (con lo que puedo cerciorarme de su honestidad).

Poca confianza, poco desarrollo

La confianza generalizada alta puede favorecer la confianza intragrupos y fortalecer la confianza institucional; es la senda del país que crece sin cortapisas y equitativamente.

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Pero como lo muestra el gráfico anterior, una carencia de confianza generalizada puede fomentar la confianza intragrupos, cuyo engrandecimiento, a su vez, reducirá la necesidad y la oportunidad de la confianza generalizada; por aquí avanzan sociedades como la ecuatoriana, cada vez más segregada, desigual y desconfiada.

Confianza y corrupción: la explicación psicológica de la corrupción

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Corrupción, desconfianza e inequidad forman un círculo vicioso. La inequidad vuelve más heterogénea a una sociedad, fomentando la confianza intragrupos y minando la generalizada; se crean grupos cerrados que compiten entre sí por repartirse los beneficios y evitan situaciones de cooperación que son experimentadas como riesgosas. La existencia de estos grupos fomenta la corrupción al construir redes de privilegios que carcomen la meritocracia; la corrupción, a su vez, aumenta la inequidad, reduciendo la confianza generalizada –y el ciclo vuelve a empezar.